En Odontología conservadora

Desde nuestra clínica dental en Valencia te explicaremos hoy cuándo hay que desvitalizar un diente. Quizás hayas oído alguna vez la expresión “matar el nervio” o, mejor dicho, hacer un tratamiento de conductos. Si te surgen dudas al oír estas expresiones, este artículo te interesa:

¿Cuándo realizar un tratamiento de conductos?

Sin duda alguna, un dolor de muelas puede llegar a ser muy intenso, causando gran malestar a quien lo padece. En ocasiones, este dolor se debe a la afectación de la parte más interna del diente: la pulpa dental.

En la mayoría de los casos, la pulpa se ve afectada cuando una caries ha progresado tanto que las bacterias han llegado a invadir la cámara pulpar (lugar donde se aloja el nervio y los vasos sanguíneos de un diente), dando lugar a la inflamación y a la aparición del dolor.

En otras ocasiones, el nervio se puede ver afectado cuando sufrimos algún traumatismo o si llevamos grandes reconstrucciones. También podemos necesitar realizarnos un tratamiento de conductos si nos estamos haciendo coronas dentales, ya que el tallado puede dejar los dientes demasiado sensibles.

En cualquier caso, si estamos ante una agresión de la cual la pulpa no va a poder recuperarse, el odontólogo tendrá que realizar un tratamiento de conductos, más comúnmente conocido como “matar el nervio”.

Para ello lo primero que tenemos que hacer es ver qué le ocurre al diente y si necesita realmente este tratamiento. El dentista te hará una serie de preguntas sobre el dolor que tienes y hará las pruebas necesarias para determinar la vitalidad del diente afectado.

En ocasiones, el odontólogo no es capaz de ver en la exploración clínica ningún signo que advierta que la pulpa esté afectada, por lo que lo primero que realizará para establecer un buen diagnóstico, será una radiografía intraoral. Así podrá realizar el tratamiento que mejor se adapte a tu caso.

Tras esta primera sesión de diagnóstico, y habiendo determinado la necesidad de realizar la desvitalización del diente, se procederá a limpiar y desinfectar la zona afectada, dejándola libre de bacterias. Este paso tan básico como importante será determinante para asegurar el éxito del tratamiento de conductos.

Una vez eliminado el nervio y todos los elementos que constituyen la pulpa dental, se procederá a obturar el interior del diente. Así, el interior de la raíz quedará completamente sellado y protegido frente a agentes externos.

Posteriormente, tu dentista podría recomendarte la realización de un empaste convencional, una incrustación, o una corona, según sea el grado de destrucción del diente.

¿Duele hacerse un tratamiento de conductos?

duele hacerse un tratamiento de conductos

Te entendemos a la perfección, así que no te preocupes. Sabemos que cuando tienes el nervio de una muela afectado, el dolor es tan intenso que a veces no te deja ni pensar. El mero hecho de creer que el tratamiento y el tramo posterior a la intervención serán igual o incluso más dolorosos, te hace dudar.

Pero no tienes de qué preocuparte, el tratamiento de conductos se realiza bajo anestesia local. Es decir, no notarás nada.

Una vez dormido el diente, tu dentista de confianza limpiará y desinfectará los conductos. Les dará forma y los rellenará con un material biocompatible. Posteriormente, cuando el tratamiento de conductos esté terminado, realizará la reconstrucción del diente.

Este tratamiento de conductos puede realizarse en una o varias sesiones, según el tipo de patología con la que acudas a la consulta.

Por eso, nuestra recomendación es siempre la misma: visita a tu dentista regularmente, ¡no esperes a que te duela! Así el diagnóstico y el tratamiento serán lo más sencillos posibles, evitando que la lesión progrese y el pronóstico sea peor. ¡Que nada te quite la sonrisa!

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