¿El tratamiento de injerto de hueso dental duele? | IDIM
 En Implantes dentales

Desde nuestra clínica dental en Valencia queremos resolver una de las dudas que nuestros pacientes tienen de manera más habitual. Se trata de la pregunta referida a si el tratamiento con injerto de hueso dental para la colocación de implantes dentales duele (y es que el dolor siempre preocupa al acudir a una clínica dental).

¿Qué es el tratamiento de injerto de hueso dental?

El tratamiento de injerto de hueso se lleva a cabo normalmente para colocar un implante dental, en aquellos pacientes en los que el estado óseo de su boca no son suficientes para garantizar la estabilidad, seguridad y fijación que un implante dental puede aportar.

Este injerto de hueso puede realizarse tanto con hueso propio (normalmente de la boca) como con material sintético, siendo en ambos casos un tratamiento similar, con la diferencia de que al usar hueso propio es necesario ese paso extra de obtener hueso de la propia boca del paciente. De hecho, las tendencias más actuales aconsejan una combinación de ambos tipos de hueso, propio y sintético, para optimizar las propiedades regenerativas del injerto.

dolor del injerto de hueso dental durante la intervencion

Dolor del injerto de hueso dental durante la intervención

En la cirugía que se utiliza para el injerto de hueso dental utilizamos anestesia local y es aconsejable también la sedación consciente, aunque también es posible incluso recurrir a la anestesia general si el paciente lo necesitase. Por lo tanto, las molestias y dolores son prácticamente inexistentes o nulos durante la cirugía.

Cuando la falta de hueso es ligera o moderada en ocasiones es posible colocar los implantes dentales simultáneamente al injerto. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en los casos de atrofia ósea severa los implantes dentales no se pueden colocar hasta que la zona en la que se ha realizado el injerto de hueso esté totalmente recuperada, lo cual suele tardar entre 6 y 9 meses. Para comprobarlo, serán necesarias revisiones periódicas y radiografías de comprobación.

Postoperatorio del injerto de hueso dental

En la fase del postoperatorio es cuando el paciente puede sentir más dolores y molestias en la zona afectada. La utilización de injertos óseos aumenta significativamente las molestias postoperatorias frente a la colocación de los implantes dentales sin injerto, que prácticamente no duelen.

La principal complicación de los injertos es la infección. En el caso de los pacientes fumadores, el riesgo de infección y de que el injerto acabe fallando es elevado, por eso la mayoría de técnicas de injerto no se deben utilizar en fumadores.

Tanto si aparece algún contratiempo como si no, es importante seguir una serie de recomendaciones para minimizar las molestias y dolores que se puedan ocasionar y reducir los riesgos de complicación:

  • Para evitar el sangrado: es lógico que en las primeras 24 horas haya un poco de sangrado y de enrojecimiento en la saliva. Si es excesivo, se puede cortar mordiendo una gasa durante unos 30 minutos, colocada directamente sobre la herida con la presión mínima que se necesite. Si persiste, el paciente debe acudir a la clínica dental donde le han realizado el tratamiento.
  • Para minimizar la hinchazón: aunque la hinchazón es irremediable en una operación de este tipo, se puede mitigar aplicando una bolsa de hielo en la mejilla y tomando antiinflamatorios siguiendo la prescripción del dentista especialista. El punto máximo de la hinchazón está entre los 2 y 3 días posteriores a la intervención.
  • Higiene oral: para una buena recuperación y reducir el riesgo de infección, es fundamental que la higiene oral sea la adecuada, tanto antes como después de la intervención. Durante la primera semana el cepillado de la zona intervenida será muy cuidadoso y con un cepillo quirúrgico o extrasuave. En esa semana, es aconsejable usar un enjuague bucal de clorhexidina al 0,12%.
  • Antibióticos: mientras que para los implantes dentales sin injerto lo más correcto es no prescribir antibióticos pautados (sólo se aconseja una única dosis alta preoperatoria), para los injertos óseos se deben recetar antibióticos pautados durante una semana que ayuden a prevenir la infección, ya que la boca tiene multitud de bacterias que van a estar en relación con la zona intervenida.
  • Para evitar el dolor: se le recetará también medicación para los casos en los que sienta dolor tras la operación, dependiendo de la intensidad de este. Es habitual prescribir un anti-inflamatorio cada 6-8h y otro analgésico adicional de rescate que se debe tomar si el primero no es suficiente para controlar el dolor.

Siguiendo todas estas recomendaciones, es posible pasar un postoperatorio sin demasiadas molestias y disfrutar de un resultado óptimo en la intervención.

Los injertos óseos son un tratamiento que causa ciertas molestias, pero que permite obtener resultados excelentes con implantes dentales en algunas circunstancias que de otro modo serían imposibles. No están exentos de riesgos y complicaciones, y el resultado está muy relacionado con el profesional que realiza el tratamiento. Es una técnica avanzada en implantología y es recomendable confiar en una clínica dental con dentistas que tengan la adecuada formación y experiencia para realizarlo con seguridad y garantías.

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